Desde hace una semana y hasta hoy miércoles 14, las pantallas y la mayoría de las Radios, solo parecían preocupadas por un tema, la salud del Santo Padre. Y está bien.
Hay 1.422 millones de católicos, datos oficiales del Anuario Pontificio 2026. Un 17,8% de la población del mundo. Encuestas serias indican que entre el 81% y el 90% de los católicos tienen una opinión favorable del Papa, sobre Francisco y sobre León XIV según mediciones del Centro de Investigación Pew.
Bien por informar en Argentina acerca de la salud del Papa.
Paso a un tema colateral, parecido, cercano, si quieren; En Argentina mueren unas 70.000 personas al año por enfermedad oncológica, aunque no hay estadísticas oficiales que midan de con exactitud esa mortalidad desglosada. Esto, únicamente por la falta total de acceso a tratamientos.
Registramos 130.000 nuevos casos de cáncer por año, unos 15 diagnósticos por hora y cerca de 70.000 muertes, mamas, colon y pulmón concentran casi el 40% de los tumores. Especialistas del Instituto Alexander Fleming describen cómo las terapias dirigidas, la inmunoterapia, los anticuerpos conjugados, los radiofármacos y las estrategias de prevención y tamizaje avanzan para transformar muchos de estos cánceres en enfermedades curables o crónicas, aunque el acceso a tratamientos innovadores sigue siendo desigual. La fuente; Cure Compass.
El Instituto de Oncología Ángel Roffo dependiente de la Universidad de Buenos Aires – UBA) atraviesa una grave crisis de financiamiento y funcionamiento desde 2024.
Por falta de presupuesto y por recortes, escasez de insumos médicos y falta de mantenimiento edilicio. Aparatos rotos, equipos claves para tratamientos oncológicos como el acelerador lineal necesario para radioterapia, que está fuera de servicio por falta de fondos para repararlo. Hay que rechazar pacientes con lo que eso representa. Por la falta de recursos propios y la ruptura o limitación de convenios con obras sociales, el instituto se ve obligado a restringir admisiones, derivar pacientes o dar turnos con demoras de hasta seis meses.
Hay fuga de profesionales, debido a que los salarios son insuficientes y la falta de actualización han generado la renuncia de entre 15 y 20 profesionales en el último año.
Los fondos operativos del Roffo, están dentro de la partida global de los hospitales de la UBA y dependen de las transferencias de la Secretaría de Educación de la Nación, al Rectorado.
En 2026, el Presupuesto Nacional decidió una partida de aproximadamente 80.000 millones de pesos para el conjunto de los hospitales de la UBA. La universidad denunció un recorte real del 30% en términos de poder adquisitivo respecto a 2025. Además, durante los primeros meses de 2026, la UBA denunció que la ejecución de fondos para gastos operativos de sus centros de salud, estuvo prácticamente paralizada, acumulando deudas y llevando al límite a instituciones como el Roffo, Clínicas y el Lanari.
Le deseo lo mejor al Santo Padre, y para cada enfermo oncológico argentino. Para el Roffo y cada hospital del país. Y para que el periodismo de vidriera, no descuide el tema.

