OIT – BUENOS AIRES

Trabajo doméstico remunerado: pese a los avances, el empleo informal sigue siendo la norma

Nuevas estimaciones de la OIT muestran avances en la formalización, pero persisten importantes déficits de trabajo decente para las 80 millones de personas trabajadoras domésticos en el mundo.

GINEBRA (OIT Noticias) – Quince años después de la adopción del Convenio sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos, 2011 (núm. 189), nuevas estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) muestran avances en la reducción de la informalidad entre las personas trabajadoras domésticas en numerosos países. Sin embargo, a escala mundial, más de cuatro de cada cinco personas trabajadoras domésticas siguen teniendo un empleo informal, a menudo sin una protección laboral y social efectiva.

Según la nota estadística de la OIT, La situación del trabajo doméstico en 2025: 15 años después del Convenio núm. 189 (The state of domestic work in 2025: 15 years after Convention No. 189), se estima que 80 millones de personas de 15 años o más trabajan en el sector doméstico en todo el mundo, frente a 75,6 millones en 2019. No obstante, el peso del trabajo doméstico respecto al empleo se mantiene relativamente estable, representa un 2,2 por ciento del empleo total y un 4,4 por ciento del empleo asalariado. Esto indica que la mayor cantidad de trabajadoras y trabajadores a nivel mundial se debe principalmente el crecimiento general del empleo en determinadas regiones, más que una expansión específica del trabajo doméstico respecto de otras ocupaciones.

Pese a los avances, la informalidad sigue estando muy extendida

La proporción de trabajadoras y trabajadores domésticos con empleo informal disminuyó o se mantuvo estable en 91 de los 140 países para los que se cuenta con datos comparables tanto para 2019 (año de referencia de las anteriores estimaciones mundiales de la OIT) como 2025. Estos países concentran cerca del 70 por ciento de la fuerza de trabajo de este sector. En los 49 países restantes, que concentran alrededor del 30 por ciento de las personas trabajadoras domésticas, la tasa de empleo informal aumentó.

Pese a estos avances, se estima que 66,5 millones de las personas, es decir, el 83,1 por ciento de la fuerza de trabajo doméstico a nivel mundial, siguen teniendo un empleo informal, 5,1 millones más que en 2019, sin una protección laboral y social efectiva.

Las cifras mundiales- más que un deterioro generalizado de las condiciones de trabajo en el sector- muestran principalmente la creciente concentración de las trabajadoras y trabajadores domésticos en los que la informalidad se mantiene persistentemente elevada.

En la región de Asia y el Pacífico, 40,2 millones de personas se dedican al trabajo doméstico remunerado, aproximadamente la mitad del total mundial. Entre 2019 y 2025, África fue la región que registró el mayor crecimiento del sector, con 4,2 millones de personas trabajadoras adicionales. El 93,3 por ciento de las trabajadoras y los trabajadores domésticos de África tiene un empleo informal, una situación que es prácticamente universal en los Estados Árabes. Europa y Asia Central presentan la tasa de informalidad más baja, aunque más de uno de cada tres personas trabajadoras domésticas sigue teniendo un empleo informal. Las Américas siguen siendo la región con la mayor proporción de mujeres entre las personas trabajadoras domésticas.

Un trabajo esencial, pero infravalorado

Las personas trabajadoras domésticas prestan servicios esenciales a los hogares, como la limpieza, la cocina y el cuidado de infancias, personas mayores y personas con discapacidad. Sin embargo, su contribución sigue estando infravalorada.

Las nuevas estimaciones confirman la persistencia de las desigualdades. Quienes realizan trabajo doméstico perciben, en promedio, apenas el equivalente al 53,3 por ciento del salario mensual medio de quienes realizan otros trabajos asalariados. La situación es peor para es aún peor para las personas trabajadoras domésticas informales, que en este caso reciben tan solo el 48,7 por ciento del ingreso promedio del trabajo asalariado.

Estos datos muestran que la brecha salarial relativa se ha ampliado desde 2019, cuando las personas trabajadoras domésticas percibían el 56,4 por ciento del salario mensual medio de los demás asalariados. Sin embargo, esto no significa necesariamente que los salarios hayan disminuido en el sector. En muchos países, sus salarios aumentaron, pero a un ritmo inferior con respecto al de las personas   asalariadas. La cifra global también está determinada por el creciente peso de países con una gran cantidad de personas trabajadoras domésticas y en los que las brechas salariales son más amplias.

Las jornadas laborales prolongadas también siguen siendo frecuentes para quienes realizan trabajo doméstico: el 35,2 por ciento de las personas del sector trabaja al menos 49 horas semanales, incluyendo un 14,6 por ciento que trabaja 60 horas o más. Al mismo tiempo, las trabajadoras y los trabajadores domésticos tienen más probabilidades que otras personas asalariadas de que sus jornadas sean muy reducidas. Esto puede deberse a situaciones de subempleo o de empleo fragmentado entre varios hogares.

Las mujeres enfrentan desventajas más pronunciadas. Representan el 77,2 por ciento de la fuerza de trabajo del sector y se concentran de manera desproporcionada en ocupaciones como la limpieza o los cuidados directos. Perciben, en promedio, apenas una remuneración que representa el 48 por ciento del salario mensual medio de otras personas asalariadas, mientras el ingreso promedio que reciben los hombres del sector es del 65,8 por ciento.

«Los avances registrados en numerosos países demuestran que el cambio es posible. Pero, con más de 66 millones de trabajadoras y trabajadores domésticos que siguen teniendo un empleo informal y unos salarios cada vez más rezagados respecto al salario de las personas asalariadas, queda mucho por hacer», declaró Patrick Belser, jefe del servicio de mercados laborales inclusivos, salarios y condiciones de Trabajo de la OIT. «No podemos afirmar que valoramos los cuidados mientras seguimos infravalorando a quienes los prestan. Debemos hacer realidad los derechos establecidos en el Convenio núm. 189 de la OIT, garantizando salarios justos, seguridad social, condiciones de trabajo decente y una protección efectiva para todas las personas trabajadoras domésticas».

Convertir el reconocimiento legal en protección efectiva

La OIT pide redoblar los esfuerzos para aplicar el Convenio núm. 189 y la Recomendación núm. 201, en particular mediante estrategias específicas para la formalización, procedimientos de registro accesibles y protección social; salarios mínimos efectivos y avances hacia salarios vitales; protección en materia de tiempo de trabajo; inversión en empleos decentes en el sector de los cuidados; reconocimiento de competencias; un mayor cumplimiento y una aplicación más rigurosa de la legislación; y diálogo social y negociación colectiva.

A medida que los cambios demográficos, la migración, la transformación digital y otras tendencias reconfiguran el mundo del trabajo e intensifican las necesidades de cuidado, garantizar el trabajo decente en el trabajo doméstico es esencial para lograr la igualdad de género, construir sistemas de cuidado sostenibles y promover la justicia social.

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Autor entrada: La 5 Pata

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